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Travesía do Xalo 2018 (por Jorge Valdés)

Antes de empezar con el relato de los hechos el día de autos, quiero tener  un pequeño detalle con esos dos señores que durante años, sirvieron cervezas a esas piaras de guarros, que bajábamos del Xalo embarrados hasta las orejas, ya fuera en bici, quad o corriendo.

Ainsssss, cuantas batallitas en la terraza de ese local donde mis hijos descubrieron, aun hace poco,  los excusados con tazas de “parar penaltis” y cuerdas que salían de un agujero del techo. Echaremos de menos el “Rodriguez”. Disfrutad de la jubilación.

Una última mirada a las fotos en blanco y negro de los pioneros de la escalada en “O Petón”, probablemente, no vuelva nunca a entrar en el Rodriguez, pienso con algo de tristeza.

El tener ya el dorsal y que la prueba fuera cerca de casa, me hace confiarme, salgo tarde y no llego a donde habíamos quedado, menos mal que me confirman que hay coches de sobra.

Como siempre, ambientazo en el aparcamiento, muchos conocidos, “Coño Guti, cuánto tiempo…”

Bromas, comentarios, saludos…

Castelo Deporte tiene un detallazo más, nos da el desayuno… un vaso de azúcar con un poco de café (ideal para los que lo tomamos a pelo) y bizcocho, que por supuesto no puedo despreciar…

Me encantan estos Trails, organizados por asociaciones de vecinos, agrupaciones culturales, etc… la mayoría de las veces, a una calidad igual o mejor que los profesionales, le añaden el toque enxebre de la charla técnica subidos a un cruceiro, y la salida a toque de bomba de palenque…

Me coloco en mi sitio, o sea de la mitad para atrás, y ¡hala, vamos que nos vamos!.

No pensaba haber corrido este domingo, solo había pasado una semana desde la CAMOVI, pero como los amigos de la organización tuvieron a bien regalarme un dorsal a través del sorteo de Polbotrail, lo tomé como un entrenamiento de calidad.

Sabía que me iba a costar “engrasar” las juntas, pero no esperaba que tanto, la salida es cuesta arriba, y me cuesta un mundo, mira que llevaba poca gente detrás, pues me pasan por todas partes.

Creo que es la primera vez que me viene bien un atasco, primera bajada andando, segunda subida andando, segunda bajada vamos a acelerar un poco a ver qué pasa.

Me noto pesado (siiii, ya lo sé, lo soy, pero me refiero a la sensación chunga de que no avanzas…)

Las pequeñas cascadas que nos acompañan en el ascenso del río están preciosas, Fabiola y yo pasamos a algunos corredores. Cuando cruzamos la carretera me empiezo a encontrar mejor, decido apretar un poco y hasta donde llegue, que si no termino…. pues tampoco va a ser la muerte de nadie.

Los tramos corribles tampoco son demasiado rápidos, por senderos que serpentean entre piedras y árboles, muy bonito y muy divertido.

A lo lejos la gorra roja de Pedro… cuando lo alcanzo, me dice que ha salido demasiado rápido, y se queda un poco atrás.

Voy mucho mejor y el recorrido es impresionante.

  • ¿Cómo vas, Jose Luis?
  • Bien, bien.

Me doy cuenta de lo rápido que  estoy yendo (ojo soy Valdés, no Jose, tenedlo en cuenta) en el primer avituallamiento, 7,4 km, en menos de una hora con atascos y todo.

Apenas pisamos las pistas, se han pegado una currada de desbroce más que importante.

De nuevo me empeño en demostrar mi alto grado de gilipollez por duplicado:

  • ¡ATENCIÓN! Aquí viene El Grinch, el único imbécil del mundo mundial capaz de torcerse un tobillo cuesta arriba. Piso una raíz y el astrágalo da en el suelo, unos saltitos a la pata coja, unos juramentos en arameo. Parece que aguanta.
  • Tronco en medio del camino, “Bah, está seco”, “posnó” lo piso, resbalón y espinillazo, si es queeeee…

Al llegar al bucle de las antenas pequeñas, da la impresión de que nos van a meter por la subida de la canalización del gas, sudores fríos… pero no, un bucle y para abajo, me pongo como objetivo menos de dos horas en el segundo avituallamiento. No es que sea yo muy amigo de presionarme con el reloj, pero quiero saber cómo llevo ese tema de cara al 27-M.

Conseguido: km 15, 1h 57´

“¡A cascarla por ahí! Objetivo cumplido, ya puedo marchar “pácasa,” que lo que queda es lo complicado.

Subidas y bajadas por en medio del bosque, por más veces que voy al Xalo, siempre me sorprenden con cosas nuevas.

Barrizal del que se queda con las zapas, mejor caminar para evitar averías.

Y se acerca lo bueno, no llegaba con lo que había, sino que este año le han añadido un trocito más. Los 333 metros de desnivel se me hacen eternos, voy bastante despacio, y aun así adelanto a algunos compañeros de carrera.

Me saluda Fran en la cima, y me dice que no va a llegar a tiempo para esperarme con la cerveza. Maldita ratijuela del inframundo, a estas alturas dando disgustos.

Ea, ea, ya pasó, venga que ya es todo para abajo. Aunque hay tramos delicados, bajo bastante ligero, desde el esquince de principio de temporada he tenido mucho miedo en esta faceta, pero creo que, por fin, lo estoy volviendo a hacer como me gusta.

Al fin las casas, ya estamos.

Pero serán cab…. Esto no se hace coñoooo, a estos se les ha ido la olla, giramos a la derecha y otra subida de las buenas, menos mal que me encuentro a Iago que va tirando de mi hasta arriba, porque yo ya voy al límite.

Ahora sí, entrada en el polideportivo de Castelo, olorcillo a cerveza, brindis con los colegas, para  celebrar una gran mañana de deporte, un trail espectacular, y el pódium de Fabiola.

Esto es todo amigos…

Hasta el próximo fin de semana.