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La gota que colmó el vaso (una crónica de Iria Louzán)

Soy de las personas que siempre ve el vaso medio lleno.

Mi primera carrera fue la V Carrera del agua hace dos años. Aun no estaba en el Club y mis entrenos eran…bueno, no eran entrenos. La acabé en 1:07 y os puedo asegurar que me sentí pletórica, pero al acabar y ver el ambiente, a las que ahora son mis compañeras, me picó el gusanillo y decidí unirme al club.

Empecé a entrenar en el grupo de las mañanas con María Luisa y Raquel, en el que aun sigo (hasta que me echen, jajaja). Desde el principio supe que la decisión de apuntarme fue de las mejores que he tomado, a nivel personal increíble, y a nivel deportivo…un primer año duro. Aunque me esforzaba en los entrenos y no me saltaba ninguno a no ser por causa de fuerza mayor, a lo largo de ese año vi como mis compañeras, las que habían empezado conmigo e incluso después, evolucionaban y yo me quedaba atrás, no me lo explicaba pero era así.

Independientemente de eso, me compensaba con creces, me encantaban los entrenamientos y me encantaba compartirlos con mis compañer@s, que siempre me han animado, pero no lo puedo negar, era duro.

Llegó la VI Carrera del Agua y me decía que lo iba a hacer genial, después de un año de entreno, tenía ganas, tenía apoyo y estaba motivada. La acabé en 1:05. Me sentí decepcionada, pero mis entrenadoras y mis compañer@s sólo tenían palabras de ánimo y felicitaciones, esto es una constante aquí, por eso a nivel personal es tan importante, la gente es especial y te hace sentir especial.

Nunca se me pasó por la cabeza abandonar, porque, como dije antes, soy de las que siempre ve el vaso medio lleno, pero no lo voy a negar tenía un sentimiento de frustración incluso de tristeza, ¿por qué yo no podía mejorar si lo daba todo? Pues la cosa tenía respuesta; una anemia de caballo. Y esto lo cambió todo. Tratamiento para la anemia y de repente en los entrenamientos no me agotaba, los hacía bien, rápido, con mis compañer@s y no a remolque como siempre.

Empiezo a tener esa sensación de la que muchos hablaban y que yo pensaba era un mito “disfrutar corriendo”, pues era real y empecé a disfrutar mientras corría, ¡qué sensación!

Tras unos meses fuerte, entrenada y súpermotivada llega mi carrera, la VII Carrera del Agua. Sabía que la podía hacer bien, entreno, motivación, apoyo de mis entrenadoras y compañer@as, lo tenía todo pero no quería cagarla y tenía miedo porque no quería volver a sentirme decepcionada conmigo misma. No me valía con bajar un par de minutos porque sabía que podía hacerlo mucho mejor, así que ese mismo día antes de la salida decidí ser valiente.

La carrera fue dura, preciosa pero dura, compañeros que te adelantan y te animan, otros a los que adelantas tú  también te animan, 8 km a buen ritmo y por delante de Montse la liebre de 55’, pero al llegar a Riobao noto que las piernas me pesan mucho, no puedo levantarlas bien, quería reducir el ritmo pero tenía a la liebre de 55’ pisándome los talones y sabía que si me adelantaba me vendría abajo. De repente, se ponen a mi lado mi súpercompañero Fernando y Ricardo a quien yo no conocía de nada pero también con camiseta del CAS, “Tú aquí no te quedas” me dicen, y como si fueran mis escoltas me llevaron hasta la meta empujándome y animándome para conseguir lo que jamás pensé que pudiera conseguir, mejorar más de 10 minutos mi marca anterior. La alegría me desbordaba, quería abrazar a todo el mundo, por fin me sentía pletórica en mi carrera.

Y de repente… la gota que colmó el vaso, ese vaso que yo tengo siempre medio lleno y que a lo largo de estos dos años se ha ido llenando más gracias por supuesto a mi marido, a mis hijos y a mis amigos, pero gracias también y de una manera muy importante a María Luisa y Raquel y a mis compañer@s, que ya son mucho más que eso, con los que comparto risas, preocupaciones, lesiones, problemas, disgustos, triunfos… Todos llenan mi vaso. Bueno, decía que de repente me llaman por teléfono, era Cris Yudego (cuánto se te echa de menos) “Iria, ni se te ocurra irte, te dan la gota, eres la mejor mejora femenina”, Cris estaba contentísima y yo no pude evitar que me cayeran las lágrimas.

Entiendo que pueda parecer una tontería, pero para mí es un símbolo, simboliza el esfuerzo y la constancia, y otra cosa no, pero esfuerzo y constancia por mi parte hay, y se debe notar porque son dos cualidades que me han repetido mis entrenadoras,  mis compañer@s y mis amigos a lo largo de estos días.

Y para finalizar esta larga historia que espero no se os haya hecho muy aburrida, subo al pódium, a lo más alto, con mi gota, mi amada gota que colma mi vaso y para acabar de desbordarlo subo con Ángel y él con su gota que representa también su esfuerzo y constancia, y allí estamos los dos, incrédulos, emocionados, agradecidos y dispuestos a desbordar todos los vasos que nos pongan delante.

Gracias a tod@s, gracias de verdad, no creo que haya nadie más orgullosa que yo  de ser la Gota del 2017 a la mejor atleta femenina en la VII Carrera del Agua. Aunque me consta que Ángel y Óscar están que no mean, felicidades a los dos, un orgullo ser la gota con vosotros.

P.D: Cuando compartes tu vida con una persona que cree en ti más que tú misma es más fácil conseguir todo lo que te propongas.

Iria Louzán Lema