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Copa del Rey y de la Reina de Triatlón, Pontevedra

Me llena de orgullo y satisfacción haber terminado la prueba al lado de este grupo de caballeros del deporte.
Una competición donde la compenetración y la coordinación física y mental de los participantes es la esencia principal. La unión de fuerzas y el empleo de las propias para un fin común prevalece a las ansias de mejora y superación habituales.
En esta ocasión ha sido un gran motivo de orgullo y satisfacción disponer de cuatro compañeros a mi disposición. Una experiencia muy recomendable comprobar como tus compañeros de bromas y trabajo en los entrenos te esperan y te empujan para conseguir llegar juntos a esa foto en la meta. Ese era el objetivo de hoy. Gracias equipo.

Esperó la lluvia hasta el final. Cuatro señores mayores, un cadete y 1000 participantes más nos reunimos en Pontevedra en el Cpto de España se Su Majestad el Rey y Su Majestad la Reina. No vimos por allí a nadie de la Casa Real. Muchas bicis de colorines y cuerpos musculados con equipamientos de última generación contrastaban con nuestra bolsa del Carrefour con las zapas y neoprenos. Eso sì, de etiqueta nos pusimos todos igualitos con la rana en el trasero.
A la entrada de boxes nos saca una foto la jueza rubita por delante y por detrás para comprobar que veníamos bien vestidos de gala para tan noble ocasión. Nos dio el ok para participar después del casting. Esa fue la primera victoria. Dos transiciones distintas, una de bicis, otra de zapatillas… Recepción de bicis a la llegada en la entrada… Unas comodidades complejas que Juan Méndez nos aclaró con esa mente tan despejada tras su asistencia a la reunión técnica. Entender esto fue la segunda victoria.
Salidas cada minuto. Comienzo con puntualidad británica y agua más que fresca con el peligro que esto tiene para la digestión de personas tan entradas en años.
Y se dio la salida.

La consigna «todos juntos» funcionó aproximadamente 2 segundos. Al saltar al agua las gafas se descolocan, me paro tres segundos y nunca volví a verlos de cerca en el agua. Varias fases se suceden…
A) Falta de aire al intentar espabilar que se mezclan con el achuchón hiperventilado del agua fría.
B) Pensamientos soeces (difícilmente compartibles aquí por riesgo a que menores se edad puedan leerlos) sobre esos que no se enteran de que no cojo su estela…
C) Aceptación de la soledad y dudas acerca de mi futuro como triatleta monárquico.
D) Nado y punto. No pienso nada (modo momento chungo)
E) Recuperación de la ilusión al comprobar como en la llegada de la natación Rober, Juan y Yoryi, esperan a Agus y luego un ratito a mi.
Menos mal que me echan una mano para salir del agua…. Y TODOS corriendo a por la bici!!!

Si mi prueba estrella es el agua, que me podría pasar ahora!!! Un minuto en sacar neopreno, etc, trajo de nuevo riego sanguíneo al cerebro.
Que bonito es ir en bicicleta!! Es lo primero que pensé al salir de la transición con mis zapas vintage de 24 años de historia. Cruzamos el puente intentando agruparnos. La ventaja de estar al aire libre es que puedes gritar sin tragar agua. Achuchadisina la primera vuelta. Yoryi muy motivado en acabar con nosotros y Juan organizando el pelotón. Conseguíamos agruparnos para la foto de paso por la zona de público. Con 20 kilómetros mas lo hubiéramos bordado. Y llegamos JUNTOS a la carrera final.

Y nos pusimos a correr, algunos recordaban el calor del año pasado y lo difícil que fue acabar aquello. Yo no hablaba mucho… Mis compis no me achucharon. Quizá no teníamos mucho tiempo que recuperar y desde luego poco que perder. Trotamos al borde del río veintipico minutos (como los martes) antes de llegar TODOS a meta. Muchos hablaban catalán, algunos vasco, acento andaluz por todas partes… pero de SADA solo estábamos nosotros. Quizá los mas mayores. Y acabamos como empezado, JUNTOS. Marisa nuestra valiosa asistente personal y animadora incondicional también acabó con nosotros. Y los Seoane también. No hubiera dado un duro en el minuto tres de que el final fuese este. Quizás Su Majestad el Rey o Su Majestad la Reina nos manden un mail de felicitaciôn, pero puede que no. Lo entiendo, están muy ocupados. Quizá no hayamos sido los últimos (no lo hemos sido), pero si que hemos sido posiblemente los mejores. Hasta la próxima.