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BUENOS COMIENZOS (crónica de Enrique López de la pretemporada de Montaña en Agolada)

Empieza  la temporada y el CAS Montaña reúne a un selecto grupo de corredores para un exigente entrenamiento en los montes de Agolada… así podría comenzar esta crónica si estuviésemos en 1968 o no nos conociésemos todos un poco.

Gracias a la propiocepción, si la entendemos como “darse cuenta de la triste realidad de tu propio cuerpo” podríamos corregir el párrafo anterior de la siguiente manera:

Comienza la temporada y el CAS Montaña intenta motivar a un grupo de personas que se han pasado el verano bebiendo cerveza y comiendo todo lo que se les puso por delante, pues… dándoles cerveza y comida, ah sí, y también corriendo por el monte.

Muy buena jornada de entrenamiento la que nos prepararon, comenzamos al mediodía (por la fresca) subiendo al Farelo. La subida se hace especialmente dura cuando ves al entrenador corriendo a saltitos delante de ti, como si la fórmula de la gravedad no fuese la misma para todos y en tu ingenuidad intentas hacer algo parecido hasta que la realidad te da una con la mano abierta. A partir de ahí, te arrastras como puedes hasta la cima.

Eso sí, las fotitos de postureo (como diría un conocido miembro de este club) no nos las quita nadie.

La comida en Os Pendellos impresionante, un sitio inmejorable con una dieta muy cuidada en plan recovery pero sin batir, perfecta para ir cambiando el chip del verano, que nuestros cuerpos vean quien manda, que sepan que no vamos a seguir dándoles todo lo que quieren… lacón, empanada, bica, cerveza, el que algo quiere algo le cuesta.

Por la tarde, sesión complementaria en la piscina con hidratación mediante isotónicos naturales a base de cereal malteado, lo último en tecnología de hidratación. Para el entrenamiento empleamos nuevas técnicas experimentales como salto con peso extra en la espalda, privación de oxígeno o reducción del flujo sanguíneo en el cerebro mediante apriete por gorro. Todo orientado a rendir al máximo.

En ese momento empiezo a dudar si estaré preparado para un deporte tan exigente, mejor no pensarlo y seguir adelante.

Después del cansancio acumulado durante el día llega la hora del entrenamiento nocturno, preparamos las frontales y arrancamos, nos esperan catorce kilómetros de diversión a oscuras (no es lo que parece). La verdad es que lo llevamos bastante bien y el entorno relaja mucho.

Como no todo va a ser entrenar, después de la llegada nos espera una cena contundente, tras la cual no podemos eludir nuestra responsabilidad de rehidratarnos convenientemente para que los progresos conseguidos durante el día no caigan en saco roto. Aun así, siempre hay compañeros que, rozando la vigorexia, deciden seguir practicando deportes locales y a punto ha estado de producirse algún que otro esguince de muñeca.

Para terminar y con el objeto de fomentar la unión del grupo llevamos a cabo unos ejercicios de canción coral que, como todos sabemos, ayudan a la mejora del trabajo en equipo y a la autoestima, con lo cual partiremos con una clara ventaja respecto a nuestros competidores de cara al Campeonato de España de Clubes.

Como veis, esta jornada de entrenamiento no ha podido ser más completa, ha sido dura, pero sabemos que uno mejora cuando da el máximo de sí mismo y en este tipo de eventos creo que ninguno de vosotros defrauda lo más mínimo.

A continuación iba a soltaros el clásico párrafo empalagoso, pero casi vamos a dejarlo para más adelante que todavía no hay confianza.

Suerte a todos esta temporada y sobre todo que las lesiones no se nos acerquen.